Tantas veces queremos librarnos de nuestras preocupaciones y nuestras debilidades, y nos gustaría estar atentos a escuchar lo que Dios me dice para guiarnos. Por eso Cristo, que conoce hasta el más profundo de nuestros pensamientos, nos pide que oremos continuamente.
Orar es abrir ese diálogo con Dios, y la oración más profunda y provechosa es la que realizamos en el silencio, cerrando la puerta para estar con Él. Abrazarnos a su pecho y escuchar su corazón. (más…)






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